¿Somos consumidores éticos?

Si analizamos actualmente el mercado podremos observar que cada vez más está en alza un sector de consumidores más concienciados con el medio ambiente y las injusticias sociales. Este hecho, también lo ha constatado la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), en un estudio de mercado en colaboración con NESI Global Fórum (Foro de Nueva Economía e Innovación Social).

En dicho estudio se demuestra cómo los consumidores españoles están comenzando a dar más importancia a los aspectos éticos y ecológicos a la hora de tomar sus decisiones de compra. Sin embargo, cabe destacar que estos consumidores a la hora de realizar una compra ética suelen encontrarse con diferentes dificultades como el precio elevado, la difícil accesibilidad de compra y la dificultad de encontrar empresas responsables que realmente encajen con unos valores éticos y justos.

Este auge de interés por el consumo ético puede deberse a Internet y a las nuevas tecnologías, ya que nos ofrecen acceso a información casi infinita relacionada con problemáticas sociales y medioambientales lo que provoca que, poco a poco, el propio consumidor comience a cuestionarse que hay detrás de cada producto que consumimos y la repercusión y consecuencias de su compra.

A raíz de todo ello, muchas empresas han comenzado a sumarse a este movimiento ético. Un ejemplo de ello, sería Lidl que ha sido la primera cadena de supermercados que ha dejado de comercializar huevos de gallinas criadas en jaula o Bic que impulsa una campaña llamada ECOlutions cuyo lema es “Podemos ser parte de la solución”.

En Contacto Singular, trabajamos con Artic Water, una empresa de dispensadores y filtración de agua de calidad que lucha contra la contaminación que produce el plástico en nuestro planeta apostando por sistemas que no necesitan de este dañino material y utilizando botellas de vidrio reutilizables y 100% reciclables para su servicio.

Así pues, cada día es más evidente que los consumidores españoles son más conscientes y reflexionan más sobre el impacto de sus decisiones de compra y es que, al final, la incorporación de esta ética de consumo no tiene porque disminuir nuestro bienestar sino, más bien, todo lo contrario.

Debemos ser conscientes de la gran herramienta que tenemos a nuestro alcance: nuestro poder de decisión de compra.

Siendo conscientes de ello, podremos lograr hacer de este mundo un lugar mejor.