La supremacía de la imagen

En los últimos años hemos visto crecer y consolidarse redes cómo Youtube, Vimeo, Pinterest o Instagram gracias a la viralidad de los contenidos audiovisuales. La digitalización de los contenidos ha contribuido a expandir las posibilidades de comunicación a través de la imagen creando nuevas experiencias como la interactividad, el 3D o la realidad aumentada.  A día de hoy, estas herramientas se han vuelto imprescindibles para la comunicación de las marcas, vamos a ver el porqué.

Los nuevos soportes de comunicación han sido determinantes en la transformación del diseño de medios tradicionales y en la forma de transmitir mensajes por parte de las empresas y marcas a nivel mundial. El poder de la imagen sigue dominando los canales de comunicación corporativa y complementando el ‘brand content’. El contenido gráfico mantiene sus finalidades básicas en guiar al receptor en la comprensión de una información compleja o crear una relación directa entre  unos colores o tipografía con una determinada marca; sin embargo, ha generado otras nuevas como crear estímulos sensoriales para propiciar la compra de un producto o  vincular una marca, producto o servicio con un determinado sentimiento, experiencia o feeling.

La riqueza y el poder de la imagen radican en su capacidad de transmitir una gran variedad de mensajes con un sólo elemento. ¿Cómo es esto posible? La percepción visual es un proceso complejo en el que el receptor interpreta la información visual dando un sentido a lo que el ojo observa. Cada individuo, basándose en su particular experiencia, dotará de un significado único a ese mensaje visual.

Cada uno de los colores, formas, escenarios e, incluso, las tipografías que componen una imagen concurren en la transmisión de una determinada información al receptor. Las empresas han detectado aquí una gran oportunidad para dotar a sus marcas de un sentimiento sensorial capaz de establecer un vínculo emocional entre los clientes y la filosofía del brand. Mediante una correcta combinación de elementos podemos influir en la percepción del consumidor, propiciar una determinada predisposición hacia el producto o servicio que ofertamos y generar un diálogo constante dirigido a la fidelización.

¿Os parece que las marcas lo están trabajando bien?

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