GRANDES PEQUEÑAS MARCAS

La importancia de una marca se define por su actitud, por lo que hace y no lo que son capaces de hacer.

Las marcas, al igual que las personas, encuentran su grandeza y relevancia en los pequeños gestos y son recordadas por aquello que hicieron más que lo que dijeron. Al fin y al cabo, la importancia siempre recae en los detalles.

Actualmente, la hiperconectividad y la creciente interacción digital que establecen marcas y personas, han ayudado a que cualquier marca, por pequeña que sea, sea capaz de enfrentarse a las más grandes marcas. Solo basta con importar y ser significativos para las personas.

Hoy queremos presentaros el caso de una pequeña marca local, LA BRAVA, la única que se ha atrevido a plantarse frente a ESTRELLA DAMM e intentar desposicionarla en tan sólo 2 minutos.

Se trata de un buen ejemplo de que para rivalizar y convertirte en competidor de una gran marca sólo tenemos que encontrar la forma de significar, de ser recordados y valorizados. ¿Cómo lo ha hecho LA BRAVA? Basándose en un concepto totalmente opuesto al que utiliza la marca líder, construyendo una propuesta más personal, un tanto íntima y estrechamente conectada a su público objetivo.

Si comparamos spots, quizás este no sea el spot que todos esperamos cuando llega el verano, probablemente no conseguirá quitarle ni medio punto al gigante Damm, pero ha conseguido desposicionarse de su competidor, ganando relevancia local con una propuesta de valor imparable.

Al final, las marcas son relaciones con sus consumidores. Cuanto más auténtica sea la marca, más auténtica será la relación.

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